Mostrando entradas con la etiqueta cursilerías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cursilerías. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El amor está en las pequeñas cosas


Podría sentarme a decirles cómo me siento acerca del día de San Valentín, pero la verdad es que para mí es como cualquier otro día del año desde que dejé de recibir corazones de papel y paletas de cereza en el colegio.
Como cualquier otro día, no necesito una excusa para acercarme a un amigo y decirle lo mucho que lo quiero. Cuando puedo, les mando una señal de humo a mis amigas para que sepan que siguen aquí; que aunque vivamos lejos están cerca de mi corazón y no hay momento en que no las extrañe.
Con mi pareja es lo mismo. El amor no está en ver quién gasta más dinero en el regalo de quién, ni en recibir el arreglo de flores más elaborado. El amor está en las pequeñas cosas. El amor está en cocinar juntos una cena para dos; en consolarse cuando el corte de cabello que te hicieron en la peluquería te quedó terrible.
El amor está en apoyar al otro y recordarle que, sin importar qué tan difíciles se pongan las cosas, todos los obstáculos se pueden vencer. Sonará muy al estilo de Paulo Coehlo todo esto, pero lo digo porque lo creo firmemente. El amor está en el abrazo que recibes cuando llegas a casa vencida por el trabajo, en el vaso de agua fresca que te sirven cuando te sientes cansada y enferma. El amor está en ese masaje de pies después de una larga semana.
Creo que el amor es tan perfecto en sí que no necesita luces de neón ni acrobacias de ningún tipo para hacerlo más interesante. El amor es la voz reconfortante de tu madre cuando todo está saliendo mal; es tu padre caminando al altar para entregarte a tu futuro esposo, es tu hermano diciéndote que nadie más te va a romper el corazón.
Así es como lo veo: podría pasarme el tiempo pensando en todos los clichés, enfadarme cuando veo a parejitas demostrando su amor en público con besos largos e incómodos en el transporte público, y torturándome con una lista de canciones hechas especialmente para sobrevivir al día de los Enamorados. O bien, puedo aceptar que solo es cuestión de hacer una llamada o enviar un correo para dar, y recibir, el cariño que ya está ahí.
(febrero 2012)

miércoles, 23 de mayo de 2012

Para no olvidar jamás

Te quiero porque hay una luz que nunca se apaga. Te quiero por el amarillo, azul y kelly green. Te quiero por una carta hecha a mano. Te quiero por canciones románticas. Te quiero también con las ridículas. Te quiero por un girasol. Te quiero por tus ojos que cambian de color. Te quiero por tu manera torpe de caminar. Te quiero porque me besas la mano cuando me siento mal. Te quiero porque te ríes de mí cuando hablo de mis complejos. Te quiero porque cuando tú te ríes se me olvida todo lo demás. Te quiero cuando te queda grande la camisa y cuando te aprietan las camisetas. Te quiero cuando se te olvida que estás nervioso. Te quiero con tus tenis nuevos y los viejos y tus calcetines disparejos y todos los huecos en ellos. Te quiero decir sí cada vez que me propones algo, lo que sea. Te quiero porque te quedas despierto toda la noche. Te quiero porque aunque duermes poco sueñas mucho. Te quiero porque te gusta la ropa interior de algodón. Te quiero porque te da lo mismo destapar una botella de vino caro o una botella de agua. Te quiero porque no tienes que intoxicarte para estar conmigo. Te quiero, también, cuando te intoxicas. Te quiero porque juegas con mi cabello. Te quiero porque eres más azul que el mar. Te quiero porque eres todas las canciones que me cantas y que te canto. Te quiero porque me dejas enterrar mis pies en la arena. Te quiero porque tienes un perfume que es solo tuyo. Te quiero porque entiendes la importancia de nunca vernos en el baño. Te quiero porque eres puntual. Te quiero porque no olvidas usar la diéresis. Te quiero porque tus manos me moldean. Te quiero porque me escribes cosas hermosas.Te quiero porque me encanta oírte hablar emocionado. Te quiero cuando sabes a jugo de naranja. Te quiero cuando me susurras cosas lindas al oído. Te quiero más cuando me susurras cosas que no le dirías a nadie más. Te quiero después de que te lavas los dientes. Te quiero recién bañado o bajo los rayos del sol. Te quiero cuando estás derrotado. Te quiero cuando se te ocurre cortarte el cabello de una forma diferente y siempre se te termina viendo igual. Te quiero con brazos largos o cortos. Te quiero cuando triunfas. Te quiero cuando olvidas llamarme por teléfono. Te quiero cuando tienes un detalle conmigo. Te quiero cuando me sorprendes. Te quiero cuando vamos al cine. Te quiero cuando la única luz del cuarto es la del estéreo. Te quiero cuando me decepcionas. Te quiero; y tú eres tú y yo soy yo.